Huella digital
En la actualidad, todos los individuos hacemos un uso persistente y continuo de Internet, llegando a ser en algunos casos excesivo. Cada vez que utilizamos y navegamos por la red, dejamos un rastro, al igual que cuando nos dirigimos a diferentes lugares y vamos marcando el recorrido con nuestras pisadas. A pesar de nuestro desconocimiento sobre ello, nuestra presencia en Internet cuenta con continuo control y rastreo, llevado a cabo por las diferentes entidades o páginas webs en las que nos adentramos.
Por lo general, creemos que constituimos un porcentaje casi inexistente de los miles de millones de usuarios que se sumergen en Internet rutinariamente, pero la realidad es que no pasamos desapercibidos en ningún momento y nuestra seguridad y privacidad puede correr riesgos y verse afectada, en menor o mayor medida. En estos términos, es preciso hablar sobre la huella digital que dejamos cada vez que brindamos información sobre nosotros a las infinitas páginas web.
Así pues, la huella digital es la encargada de recoger todos esos rastros y registros que vamos dejando en nuestro paso por la red y el uso que hacemos de la misma. El primer dato que obtienen de nosotros es la dirección IP y generalmente, las páginas y empresas emplean nuestros datos de manera estadística y con fines comerciales, e igualmente, introducen las cookies en nuestros sistemas y navegadores, las cuales son cadenas de dígitos que trasladan nuestros datos de un sitio web a otro y que, en determinados momentos pueden suponer un riesgo para nuestra intimidad.


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